dijous, 1 de maig de 2008

Mai 68 - Mai 08

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En 1968, el planeta se inflamó. Parecía que surgía una consigna universal. Tanto en París como en Berlín, en Roma o en Turín, la calle y los adoquines se convirtieron en símbolos de una generación rebelde. We want the World and we want it now («Queremos el mundo y lo queremos ahora»), cantaba Jim Morrison. […] Ayudados por el fulgurante desarrollo de los medios de comunicación, fuimos la primera generación que vivió, a través de una oleada de imágenes y sonido, la presencia física y cotidiana de la totalidad del mundo. […] Considero que vivimos una época embriagadora y angustiosa. Muchos de nosotros siguen preguntándose qué les empujó a levantarse y a pelear a principios de los años 70. Creo que teníamos la voluntad de modificar el curso de nuestra vida, de participar en la historia que se estaba escribiendo y semejante ambición selló nuestro destino arrojándonos a un activismo político tan rico en experiencias muy intensas como cargado de peligros y de riesgos difíciles de estimar. El gusto por la vida, el sentido de la historia, ésa fue la clave de nuestro desafío.
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Daniel Cohn-Bendit. La revolución y nosotros, que la quisimos tanto.
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La imaginación toma el poder con adoquines y con palabras, primero. El pavé, el bello y humilde adoquín de las calles de París, ha adquirido hoy un rango casi fetichístico: fue la primera arma de contrataque de los estudiantes brutalizados por la policía; el arma, como ha dicho Sartre, no de la violencia, sino de la contraviolencia de centenares de miles de estudiantes que jamás hicieron otra cosa que defenderse. […] Los adoquines se convirtieron en nuestro medio de comunicación de masas. Salimos a las calles porque no tenemos otra manera de hacernos escuchar. En una sociedad donde los mass media han sido monopolizados y domesticados. Contra la abundancia de comunicaciones inútiles, hemos enviado el mensaje imprescindible de nuestras piedras y nuestras palabras. Y quizás hay otra razón: «Debajo de los adoquines están las playas». Y las palabras. Los muros de París hablan: sueños, consignas, cóleras, deseos, programas, bromas, desafíos y la resurrección de una heterogénea progenie reunida en una especie de editorial permanente de piedra y pintura:

Marx: Hay que transformar al mundo.
Heráclito regresa. Abajo Parménides.
B. Peret: El arte no existe. El arte son ustedes.
Unamuno: No vendo el pan, sino la levadura.
Santayana: Lo difícil es lo que puede hacerse en seguida, lo imposible es lo que toma un poco más de tiempo.
San Agustín: La guerra y la injusticia son el resultado de la propiedad.
A. Breton: 17 derrocará siempre a 71.
Che Guevara: Qué importa dónde nos sorprenda la muerte.
Peguy: Todo comienza en mística y termina en política.
Au pays de Descartes, les congeries se foutent en carte.
Marx: Mejor un fin espantoso que un espanto sin fin, es el testamento policiaco de toda clase agonizante.
Valéry: Toda visión de las cosas que no es extrañamente falsa.
Heráclito: El combate es el padre de todas las cosas.
Queneau: Réforme, mon cul.
Shakespeare: Hay método en nuestra locura.
Baudelaire: Dios es un escándalo, pero un escándalo rentable.
Lenin: Aprender, aprender, aprender para actuar y comprender.
Bakunin: El socialismo sin la libertad es el cuartel.
Julio César: Vine, vi, creí.
Vive Bonnot. Vive Babeuf.
Gide: Los prejuicios son los cimientos de la civilización.
René Char: La vida ama la conciencia que se tiene de ella.
Rimbaud: Hay que cambiar la vida.

Y hay lo irreversible. Esa suma de citas, textos y eslóganes expresa y define el sentido moral de la revolución (que no es ajeno a su sentido del humor) y la conciencia histórica de la cual ha partido."

Carlos Fuentes. Los 68. París, Praga, México.

2 comentaris:

Ma.Ri.Na. ha dit...

Tu,

nosaltres també tenim una particular celebració del Maig. Haurem de pensar més actes i portar a terme els que ja tenim en ment...

Ara tot just he començat a llegir Les partícules elementals, de Houellebecq. Parla una mica de la pèrdua d'aquells ideals que van protagonitzar les revoltes del 68, de la comoditat que ens cracateritza ara a les societats occidentals.

¡Ostres! Tantes cites em provoquen la necessitat de filosofar, de fer-nos les xapes, de sortir al carrer i de fer mil coses! No oblidem que l'ennui est contre-révolutionnaire.

Ma

Tomás ha dit...

A la biblioteca sempre m'aturo davant el llibre que Cohn-Bendit va escriure amb Mendiluce titulat "Por la tercera izquierda". No sé que pensar... Mai m'atreveixo a agafar-lo.

No puc esmentar a Mendiluce sense sentir esgarrifances al recordar "Pura Vida".

Personalment trobo més interessant a l'Ulrike Meinhof (bibliografia impossible) que tota la colla francesa. I en Rudi Dutschke.

Interessant el debat d'Àgora.

Afegeixo algunes frases que li he robat al Quim Curbet, director de la revista Contagi.

“Fins i tot si ens prometen el paradís el refusaríem. Perquè nosaltres el volem prendre.”
(Daniel Cohn-Bendit – 4 de maig de 1968)

“Si la joventut no té raó, aleshores la societat que la menysprea i que l’agredeix té sempre culpa.”
(François Mitterrand – Discurs a l’Assemblea Nacional, 8 de maig de 1968)

“Volem un món nou i original. Refusem un món on la certitud de no morir de gana és a canvi del risc de morir d’avorriment.”
(Daniel Cohn-Bendit – 14 de maig de 1968)

“Una dona sense home és com un peix sense bicicleta.”
(Irina Dunn)

Fantàstica i sentida pinzellada, la teva.

Teresa